
Primero que todo, a largo plazo la inflación es siempre un fenómeno monetario. Sin embargo después de tanto tiempo que los costarricenses hayamos tenido que vivir con inflaciones de dos dígitos es normal que nuestras expectativas sean de precios altos. Por lo tanto el problema de inflación debe atacarse desde varios frentes y de una forma mucho más compleja que el esbozo que me permitiré hacer.
Como se mencionó el primer problema son las expectativas de los agentes, ya que como ellos deciden qué precios cobrar por sus productos o servicios (incluido aquí el salario) van a basar su elección en la información con que cuenten. Una parte importante de esa información se conforma por la política monetaria seguida por el Banco Central; y la confianza que se le tenga a este. Por más que él diga que la meta de inflación es de un 5% los agentes no se sentirán seguros de ello si lo ven con políticas monetarias expansivas.
En lo que es emisión monetaria, no cuento con datos recientes; pero la secuela que nos dejó la “fiesta monetaria” de inicios de los años 80 nos pasan la factura todavía. Y muchos de los medios que se recurren como los Bonos de Estabilización Monetaria (BEM) al final (por los intereses que hay que pagar) implican más emisión monetaria. Sería necesario capitalizar al Banco Central y primero ayudarlo con sus deudas para que empiece con una política monetaria austera; acorde al crecimiento del país.
Aquí también existe un problema en cuanto a la regulación de tarifas por parte de la ARESEP, lo cual no implica que sean las fuerzas del mercado lo que debe establecerlas, ya que tenemos que partir del hecho de que son monopolios. Lo que se debe hacer es regularlas razonablemente; es más, hasta podría servir de instrumento para enviar a los agentes la información que les asegure la firme voluntad del Banco Central por cumplir su meta. Lamentablemente que sepa, no hay ningún medio de comunicación entre las entidades.
Socialmente la medida es necesaria, ya que estamos en una Costa Rica que empieza a ver incrementada sus brechas entre las clases sociales; lo cual para un régimen democrático como en el que nos vanagloriamos vivir no es nada bueno. Diría Nietzsche que el peor mal para una democracia son los ricos y los pobres; por que siempre van a vivir unos con envidia y resentimiento y otros con ganas de más y más. Tristemente Costa Rica está generando ambos gérmenes y la inflación sin duda es uno de los medios que lo permiten.
El control de la inflación debe ser prioridad en un país que intente ser competitivo y que busque desarrollar en los agentes la mejor base para la toma de decisiones. No sólo trae estabilidad económica, sino también social. Pero las medidas que se toman se han quedado cortas y aún nos queda mucho que avanzar, lo cual no implica que sea imposible.
Al respecto pueden leer esta editorial del periódico La Nación
Esteban J M C
Me parece que es un comentario interesante. Para un país como el nuestro, acostumbrado a inflaciones de dos dígitos no es sencillo el camino hacia una inflación baja y moderada. Inflación por inestabilidad, porque como dice Esteban los derroches monetarios de la década de los 80s nos siguen haciendo daño, y por la existencia de pérdidas en las arcas del Central, por citar solo algunas poquísimas de las causas.
ResponderEliminarSin embargo, como nos decía don Luis Liberman hoy, la modificación del sistema cambiario era imprescindible en la búsqueda de este objetivo. Es un paso hacia adelante en el camino que buscamos: un esquema de metas de inflación. Por supuesto que aún es algo prematuro hablar de resultados, ha pasado relativamente poco tiempo para ver los alcances, sin embargo, es un paso en firme, desde mi perspectiva.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarSí, tenés razón me salté la parte del tema cambiario; en la cual sin embargo me parece que el Banco Central ha hecho un buen papel al iniciar un giro hacia una administración administrada. Lo que falta es que se desarrollen en el país los mecanismos de cobertura cambiaria pertinente por parte de los agentes.
ResponderEliminarYo no creo que los desequilibrios generados en los 80 tengan repercusiones importantes a la fecha. Por lo menos en los últimos 5 años, gran parte del problema de la inflación se debió a una política monetaria incoherente. El Banco Central creyó que podía pasa por alto la "Trinidad Imposible" manejando tasas de interés y tipo de cambio. Afortunadamente, en los últimos meses el BCCR ha demostrado mayor compromiso con su meta de inflación, y el principal problema ahora es la metodología de regulación de precios.
ResponderEliminarYo pienso que las minidevaluaciones son las grandes responsables de las altas inflaciones de los noventas y la década pasada. Si yo sabía que el colón se iba a devaluar seis o diez o quince céntimos por día podía generar una expectativa prácticamente cierta de cuánto debía subir el precios de mis importaciones. Esto a su vez afecta los demás bienes y servicios en general. Este efecto se llama pass-through. Se ha estimado el pass-through de largo plazo en alrededor del 50% para bienes no transables (http://www.eumed.net/libros/2005/acm/52a.htm). Además no estoy muy seguro de que "los desequilibrios generados en los 80 tengan repercusiones importantes a la fecha", pues parece que el Banco Central ha ido logrando reducir sus pérdidas. Según el programa macroeconómico 2010-2011 del Banco Central (http://www.bccr.fi.cr/documentos/aniversario/archivos/Programa%20Macroecon%C3%B3mico%202010-2011-%20EMPRESAS%20INFORMANTES.pdf), las pérdidas en 2009, 2010 y 2011 serán respectivamente de -0.8%, -0.5% y -0.2% del PIB. No sé realmente si es ésta una proyección realista, pero si lo es, las famosas pérdidas podrían llegar a su fin pronto. Tal vez esto y el cambio de régimen cambiario nos traiga la anhelada inflación de un dígito (y menos del 4%). ¡ALABADO SEA!
ResponderEliminarjajaj! Ojalá. Es la idea. Lo importante es que parecemos coincidir en que hay avances en la materia. Es cierto, el asunto de las minidevaluaciones era muy cómodo, muy ordenado, pero era como una muerte lenta.
ResponderEliminar