sábado, 10 de abril de 2010

Ley de sociedades de convivencia y Costa Rica

Durante los últimos meses ha surgido en Costa Rica un debate cuyo tema hace pocos años era un ‘‘tabú’’, los derechos en torno a la unión de personas del mismo sexo. Esto tras la presentación del proyecto de ley de sociedades de convivencia, el cual reconoce ante la ley a las parejas homosexuales y les otorga derechos como herencia y financiamientos comunes.

Si bien este debate está ‘‘de moda’’ gracias a los acontecimientos ocurridos durante los últimos meses, no se trata de algo nuevo ni ignorado. Cristian Cambronero constantemente trata el tema en su blog ‘‘fusil de chispas’’, también hace dos años la iglesia católica expresó su oposición al matrimonio homosexual (que si bien es cierto no es lo que se debate aquí, tiene relación con el tema) por ser ‘‘antinatural’’. También es falso que sólo los homosexuales apoyan la ley (situación que he notado que mucha gente opina), existe todo un movimiento de heterosexuales por la igualdad de derechos. También yo doy completo apoyo a la ley de sociedades de convivencia y soy heterosexual.

Con respecto precisamente al debate, mientras los sectores más conservadores de la sociedad han interpretado esta iniciativa como una amenaza al matrimonio cómo base de la sociedad, los sectores más liberales afirman que la aprobación de esta ley constituiría un importante paso en materia de igualdad social y derechos humanos. Las declaraciones de las principales figuras de la política costarricense también ha mostrado opiniones diversas, incluso dentro de los partidos políticos.

Mientras durante la contienda electoral Laura Chinchilla manifestó (y sigue manifestando) una cercana relación con la iglesia católica (quizás el principal opositor a la ley de sociedades de convivencia) y dijo estar contra el ‘‘matrimonio homosexual’’ –sin embargo, sobre el proyecto de sociedades de convivencia, lo único que ha dicho es que no será un proyecto prioritario en su agenda de gobierno- el Partido Acción Ciudadana y el Frente Amplio aseguraron durante la campaña luchar por los derechos de diversidad sexual. Los demás candidatos no se refirieron al tema o lo evitaron.

Posterior a la campaña electoral, seis ministros de los más reconocidos -María Helena Carballo (Cultura), Clara Zomer (Vivienda), Marco Vinicio Ruiz (Comercio Exterior), Roberto Gallardo (Planificación), Leonardo Garnier (Educación) y María Luisa Ávila (Salud)- manifestaron en consejo de gobierno su deseo porque el presidente Oscar Arias apoye el proyecto de ley de sociedades de convivencia, acto que fue recibió respuesta de varios organismos, diputados y fue condenado por el observatorio católico.

Por si esto fuera poco, no hace muchos días el presidente de la república, el Dr. Oscar Arias Sanchez, afirmó apoyar el proyecto de ley, acción que fue aplaudida por los movimientos ‘‘gays’’, mientras que su hermano y ministro de la presidencia, Rodrigo Arias, afirmó estar en desacuerdo con la opinión del presidente.

Oscar Arias
http://www.youtube.com/watch?v=jVxx2kBTpNs

Rodrigo Arias
http://www.youtube.com/watch?v=IseSP8qLBM4


A nivel personal, yo creo en la igualdad dentro de la diversidad sexual y en los derechos de las personas homosexuales. De ninguna forma veo una amenaza a la institución del matrimonio en este proyecto de ley, e incluso me parece que en la sociedad actual, el concepto de familia ha mostrado en muchos casos ser disfuncional y no comprendo porque se habrá de pensar que una pareja homosexual ha de ser más disfuncional que una heterosexual. Si definimos ‘‘normal’’ como aquello que la mayoría de las personas practican, no existe ninguna razón por la cual pensar (al menos a nivel histórico) que la homosexualidad es algo fuera de lo normal. Desde las antiguas sociedades griegas y egipcias hay historias y relatos que difícilmente nos hacen pensar que la homosexualidad es algo raro o fuera de lo normal. Del mismo modo me parece que no otorgar reconocimiento a las parejas del mismo sexo atenta tanto contra los derechos de estas personas así cómo contra la libertad individual que cada uno tiene de elegir su orientación sexual.

El párrafo anterior es solo mi opinión con respecto al debate que ha salido a flor de piel estos últimos días, sin embargo, si me parece un tema pertinente a nivel social, tratar esta cuestión. Es un tema que debe permear e internalizarse en nuestra sociedad, la cual necesita abrir los ojos y darse cuenta que la diversidad sexual existe y no es algo ajeno a lo cual no estamos relacionados. Finalizo esta reflexión recordándole a los lectores que hace no más de 50 años la segregación racial era la forma de funcionamiento de la sociedad y hoy la lamentamos cómo una violación a los derechos humanos, no me extrañaría que dentro de unos años la prohibición de las uniones de personas del mismo sexo, sea vista de forma parecida.

David Ching
2010

4 comentarios:

  1. Interesante tu reflexión y análisis David. Sin lugar a dudas, un tema polémico, que como decís vos: está a flor de piel.
    La ley de sociedades de convivencia, me parece interesante. Es una alternativa al matrimonio (como lo conocemos) que busca la igualdad.

    Saludos,
    Juliana.

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  2. A mi no me convenció la declaración del presidente Arias. Es tardía y me pareció una forma de lavarse las manos. Si bien es cierto esto es un tema delicado y no era prioridad en la Asamblea durante este gobierno, si esa era su opinión al respecto ¿por qué manifestarla publicamente hasta ahora?

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  3. Da la impressión de que estaba esperando que pasara la campaña electoral, parece.

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  4. Esto es una cuestión de derechos humanos y ética (no moral ni mucho menos moralina): John Stuart Mill decía hace 200 años en su ensayo "On Liberty" que la regla de oro en las relaciones sociales consiste en dejar que las personas actúen con libertad absoluta siempre que sus acciones no perjudiquen a alguien más. ¿Por qué habría de ser prohibido algo que hace feliz a dos personas y no afecta a nadie más? El que a alguien le desagrade es total y completamente irrelevante, aunque esa persona se llame Laura Chinchilla o Joseph Ratzinger. Y estoy bastante seguro de que ese es el pensamiento de la mayoría de la clase dirigente, aunque existe una "inercia moral" que le impunge a manifestar al público lo contrario. ¡Estamos en el 2010, ya es hora de dejar de temer a lo diferente!

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